El desarrollo de la teoría global expuesta por Decroly parte del punto de que una determinada idea se construye de simples percepciones, las que posteriormente se asocian generando conceptos cada vez más complejos y más completos. Todo esto se origina desde los centros de interés que no son más que aquellos temas que llaman la atención de los alumnos y que por lo demás, son necesarios para su uso cotidianamente. Por lo tanto, no son temas impuestos por el docente, sino que son los alumnos los que identifican un determinado tema de interés.
Decroly defendió la idea de que los conceptos son los que se deben adaptar a los alumnos y no al contrario, con lo cual, se han de emplear palabras que logren captar la atención de los estos. Para desarrollar estas ideas, Ovide Decroly aplicó los siguientes medios:
1.-La observación de la naturaleza como estrategia para despertar el interés de los alumnos.
2.-El alumno que aprenda primero el todo y luego sus partes. Es decir, el aprendizaje global.
3.-El alumno es el centro de toda la actividad educativa, es decir, se trata de un paidocentrismo.
4.-La realidad también ha de enseñar a los alumnos, es decir, el contexto real de los alumnos.
5.-El juego permite a los alumnos adquirir conocimientos para la vida.
6.-Los alumnos se mueven a partir de ciertas necesidades fundamentales como, por ejemplo, comer, dormir, respirar, asearse, entre otras.
Todo lo anterior nos permite sintetizar el ideario pedagógico de Decroly el cual gira en torno a que el hecho educativo debe dirigirse a la práctica y a la experimentación, de forma tal que permitan a los alumnos que aprendan experimentando, otorgando relevancia e importancia a los intereses de estos, tomando en cuenta el juego como herramienta relevante dentro del contexto escolar.
Por otra parte, es importante destacar que los docentes bajo el enfoque ‘decroliano’, son aquellos agentes capaces de hacer que sus alumnos puedan desarrollar el sentirse útiles y, además, que los niños sean capaces de descubrir sus potencialidades y habilidades. Todo ello con el objeto de asentar la idea de que la escuela permite que la educación de los niños esté permeada por lo que va descubriendo simultáneamente mientras se asocian ideas y conceptos. Así, el docente decroliano va a comprender que su rol no es la transmisión de una escolarización uniforme e impersonal, sino que intentará ser uno más con sus alumnos y les facilitará el diálogo, el reconocimiento de la otredad y el descubrimiento como pierdas angulares del quehacer pedagógico. Este ideario tiene como piedra angular el fomento de la práctica y la experimentación de forma que los alumnos aprendan experimentando y como ya se ha mencionado, otorgando al juego una oportunidad privilegiada dentro de las situaciones didácticas.

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